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La ciudad tiene hoy cerca de 27.000 habitantes, se
extiende sobre una superficie de unos 14 Km2 y
comprende, además del centro urbano, cuatro populosos barrios: Mariconda, Messigno, Ponte
Nuovo y Treponti. Pompeya nace como Comuna autónoma el 29 de marzo de 1928 con la ley N°
261.
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El escudo cívico fue otorgado el 30 de
mayo de 1929, con un decreto registrado en la "Corte dei Conti" y transcripto a
los registros de la "Consulta Araldica" y del Archivo del Estado. El Estandarte
Municipal, en cambio, fue otorgado con un decreto del 15 de diciembre de 1930.
La moderna Pompeya, pequeño centro de la provincia
de Nápoles,
está ubicada sobre una de las cadenas secundarias del Vesubio, erigida alrededor del
santuario fundado en 1876 por Bartolo Longo, junto al antiguo poblado sepultado por la
erupción del Vesubio en el año 79. d.C. La vieja ciudad, nacida de la fusión de
diversos centros oscos, quizás a fines del siglo VII a.C., sufrió el influjo de los
vecinos asentamientos griegos; luego fue ocupada, primero por los Etruscos, por lo tanto
por los Sannitas. Tomada por Silla en el año 89 a.C, fue colonia cerca de 10 años
después, asumiendo en poco tiempo la fisionomía de una ciudad plenamente romanizada, en
la cual el estilo arquitectónico romano, fundido con los precedentes elementos griegos,
etruscos y sannitas, dio vida a un acervo complejo y original, caracterizado por una gran
exuberancia de elementos decorativos y multicolores. Floreciente centro mercantil, Pompeya
fue destruida por el Vesubio mientras estaba resurgiendo del tremendo terremoto que en el
año 62 d.C. la había castigado, reduciéndola casi a un cúmulo de escombros. Al momento
de la erupción, cubría una extensión de aproximadamente 66 ha. y se presume que contaba
con unos 20 a 30.000 habitantes. Sepultada por un estrato de más de 5 m. de lava, la
ciudad, luego de siglos de olvido, fue descubierta por casualidad a fines del siglo XVI;
las excavaciones, realizadas luego en 1748 por voluntad de Carlos de Borbón y conducidas
cada vez más sistemática y rigurosamente en el curso del '800, no fueron interrumpidas
nunca más. Desenterrada cerca de tres quintos de su extensión total, con más de
novecientos edificios recuperados, ofrece hoy, junto a Ercolano y a Stabia, el más
extraordinario testimonio de la vida cotidiana y, además, de edificación pública y
privada del mundo antiguo. La mayor parte de las ruinas recuperadas están custodiadas en
el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
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